Chistes largos
Va un tío a una peluquería, y pregunta:
-¿Hay mucha gente esperando para cortarse el pelo?
-Seis.
-Muchas gracias.
Y se va.
Al día siguiente, otra vez:
-¿Hay mucha gente esperando?
-Tres.
-Gracias.
Y se va.
Al día siguiente:
-¿Hay mucha gente esperando?
-No, este señor que estoy atendiendo, y después va usted. 5 minutos.
-Gracias.
Y se va.
El peluquero está mosqueadísimo.
Al día siguiente, otra vez:
-¿Hay mucha gente esperando?
-Siete.
-Gracias.
Y se va.
El peluquero, súper mosqueao, le dice al aprendiz que lo siga a ver a donde va.
Al rato vuelve el aprendiz.
-Bueno, ¿Qué hizo?
-Pues nada, compró un ramo de flores, y se fue a su casa.
-¡Este tío es idiota!. Venir aquí a preguntar, para luego comprarse flores e irse a su casa. ¡Qué tontería!
-No, no, a su casa no, a SU casa, (señalando al peluquero).
Una chica entra en un supermercado y compra lo siguiente:
Una pastilla de jabón.
Un cepillo de dientes.
Un tubo de pasta de dientes.
Una barra de pan.
Un litro de leche.
Una caja de cereales.
Una Cena precocinada, individual.
Al llegar a la caja, el dependiente la mira y le dice:
-Soltera, ¿Eh?
La chica sonríe ingenuamente, y contesta:
-¿Cómo lo has sabido?
Y él le espeta:
-Porque sos muy fea, querida, muy fea...
Chistes graciosos, nuevos, viejos, para reirse, para compartir, para mandar por mail y para pasar un buen rato.
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martes, 24 de agosto de 2010
martes, 18 de mayo de 2010
Chistes de borrachos, chistes largos
Chistes de borrachos, chistes largos
Llega un borracho a un velatorio con una caja de herramientas, se acerca al cajón y ve a la viuda, que le acomodaba la peluca a cada rato al difunto, se compadece, y le dice:
- Salga un momento y yo le arreglo el problema.
A los 10 minutos llama a los parientes. Se acercan y ven con asombro que no se le movía para nada el peluquín. Se dirigen al hombre y le dice la viuda:
- ¡¡Muchas gracias!! ¿cuánto le debo por este favor?
Y él le contesta:
- No es nada señora, por 4 clavos locos, ¿qué le voy a cobrar?
En cierta secta religiosa iban a bautizar a los nuevos congregados. Al iniciarse el bautismo, todos se ponían de pie y se encaminaban al altar. Allí el pastor los tomaba del cabello con las manos e introducía sus cabezas dentro de una enorme tina rebosante de agua fría. Luego de sacarlos, el pastor les preguntaba:
- ¿Has visto a Jesús, hijo mío?
Y los fieles respondían:
- Siiii, lo he visto!
- ¡Ahora estás bautizado en el nombre de Dios! - les decía el pastor.
El rito siguió de esta manera con todos los fieles encolumnados.
En cierto momento entró al lugar un borracho que deambulaba por la calle, buscando refugio. Éste, al ver cómo el pastor le daba un chapuzón a la gente, pensó que tal vez le vendría bien mojarse la cara, entonces se metió en la fila.
Al llegarle el turno, el pastor le tomó los cabellos e introdujo su cabeza en la tina. Cuando el pastor lo sacó de la tina, el borracho largaba agua por la boca, las narices, las orejas, por poco se ahoga.
El pastor le hace la misma pregunta que a todos:
- ¿Has visto a Jesús?
Y el borracho le responde:
- No, no lo he visto.
El pastor, intrigado, le vuelve a introducir la cabeza en la tina. Esta vez el borracho se traga como dos litros de agua.
El pastor vuelve a preguntarle:
- ¿Has visto a Jesús?
- No, no lo ví.
- El pastor furioso vuelve a introducirle la cabeza en la tina como diez veces y las diez veces pasa lo mismo. En el último intento que hace el Pastor para meterle la cabeza en la tina, el borracho, semiahogado, se agarra de los bordes y hace que el pastor se detenga.
El borracho tose, escupe agua y respira profundo para recuperarse, unos segundos después, con las pocas fuerzas que le quedaban pregunta:
- ¿ Usted está seguro de que él se cayó aquí adentro?
Dos borrachos se acuestan a dormir en una cama de dos pisos, y el borracho que está en la parte de arriba de la cama antes de dormirse comienza a rezar:
- Con Dios me acuesto, con Dios me levanto, la Virgen María, y el Espíritu Santo.
En eso se cae de la litera y el borracho que estaba abajo le dice:
- ¿Vistes? ¡Eso pasa por estar durmiendo con tanta gente!
Un borracho sube a un colectivo y empieza a gritar:
- ¡Estos de acá atrás son unos salames! ¡Los desgraciados que están a mi lado son unos cornudos! ¡y los de adelante son todos unos turros!
El chofer, indignado, frena bruscamente y las personas se desequilibran... unas caen, otras se pegan contra la ventana, los que van parados chocan unos con otros.
El chofer para el colecivo, agarra el borracho por el cuello de la camisa y amenazante le pregunta:
- Repetime a ver, desgraciado... ¿Quién es salame, cornudo,o turro?
Y contesta el borracho tranquilamente:
- Y ahora la verdad que no sé... con esa frenada me los mezclaste a todos...
Llega un borracho a un velatorio con una caja de herramientas, se acerca al cajón y ve a la viuda, que le acomodaba la peluca a cada rato al difunto, se compadece, y le dice:
- Salga un momento y yo le arreglo el problema.
A los 10 minutos llama a los parientes. Se acercan y ven con asombro que no se le movía para nada el peluquín. Se dirigen al hombre y le dice la viuda:
- ¡¡Muchas gracias!! ¿cuánto le debo por este favor?
Y él le contesta:
- No es nada señora, por 4 clavos locos, ¿qué le voy a cobrar?
En cierta secta religiosa iban a bautizar a los nuevos congregados. Al iniciarse el bautismo, todos se ponían de pie y se encaminaban al altar. Allí el pastor los tomaba del cabello con las manos e introducía sus cabezas dentro de una enorme tina rebosante de agua fría. Luego de sacarlos, el pastor les preguntaba:
- ¿Has visto a Jesús, hijo mío?
Y los fieles respondían:
- Siiii, lo he visto!
- ¡Ahora estás bautizado en el nombre de Dios! - les decía el pastor.
El rito siguió de esta manera con todos los fieles encolumnados.
En cierto momento entró al lugar un borracho que deambulaba por la calle, buscando refugio. Éste, al ver cómo el pastor le daba un chapuzón a la gente, pensó que tal vez le vendría bien mojarse la cara, entonces se metió en la fila.
Al llegarle el turno, el pastor le tomó los cabellos e introdujo su cabeza en la tina. Cuando el pastor lo sacó de la tina, el borracho largaba agua por la boca, las narices, las orejas, por poco se ahoga.
El pastor le hace la misma pregunta que a todos:
- ¿Has visto a Jesús?
Y el borracho le responde:
- No, no lo he visto.
El pastor, intrigado, le vuelve a introducir la cabeza en la tina. Esta vez el borracho se traga como dos litros de agua.
El pastor vuelve a preguntarle:
- ¿Has visto a Jesús?
- No, no lo ví.
- El pastor furioso vuelve a introducirle la cabeza en la tina como diez veces y las diez veces pasa lo mismo. En el último intento que hace el Pastor para meterle la cabeza en la tina, el borracho, semiahogado, se agarra de los bordes y hace que el pastor se detenga.
El borracho tose, escupe agua y respira profundo para recuperarse, unos segundos después, con las pocas fuerzas que le quedaban pregunta:
- ¿ Usted está seguro de que él se cayó aquí adentro?
Dos borrachos se acuestan a dormir en una cama de dos pisos, y el borracho que está en la parte de arriba de la cama antes de dormirse comienza a rezar:
- Con Dios me acuesto, con Dios me levanto, la Virgen María, y el Espíritu Santo.
En eso se cae de la litera y el borracho que estaba abajo le dice:
- ¿Vistes? ¡Eso pasa por estar durmiendo con tanta gente!
Un borracho sube a un colectivo y empieza a gritar:
- ¡Estos de acá atrás son unos salames! ¡Los desgraciados que están a mi lado son unos cornudos! ¡y los de adelante son todos unos turros!
El chofer, indignado, frena bruscamente y las personas se desequilibran... unas caen, otras se pegan contra la ventana, los que van parados chocan unos con otros.
El chofer para el colecivo, agarra el borracho por el cuello de la camisa y amenazante le pregunta:
- Repetime a ver, desgraciado... ¿Quién es salame, cornudo,o turro?
Y contesta el borracho tranquilamente:
- Y ahora la verdad que no sé... con esa frenada me los mezclaste a todos...
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Chistes Largos
jueves, 2 de octubre de 2008
Chistes Largos, La piel de judas
Chistes Largos, La piel de judas
Una pareja tenía dos niños pequeños, de 9 y 10 años de edad, quienes eran extremadamente malvados. Los llamaban la piel de Judas. Siempre estaban metiéndose en problemas y sus padres sabían que si alguna travesura ocurría en su pueblo sus hijos estaban involucrados.
La mamá de los niños escuchó que el sacerdote del pueblo había tenido mucho éxito disciplinando niños, así que le pidió que hablara con sus hijos. El sacerdote aceptó pero pidió verlos de forma separada, así que la mamá envió primero al niño más pequeño.
El sacerdote era un hombre enorme con una voz muy profunda, sentó al niño frente a él y le preguntó gravemente:
¿Saben porqué murió Cristo?
El niño se quedó boquiabierto pero no respondió, sólo se quedó sentado con los ojos pelones.
Así que el sacerdote repitió la pregunta en un tono todavía más grave:
¿Saben porqué murió Cristo?
De nuevo el niño no contestó.
Entonces el sacerdote subió de tono su voz, aún más, agitó su dedo frente a la cara del niño, y gritó:
¿Saben porqué murió Cristo?
El niño salió gritando del cuarto, corrió hasta su casa y se escondió en el closet, azotando la puerta.
Cuando su hermano lo encontró en el closet le preguntó:
¿Qué pasó?
El hermano pequeño sin aliento le contestó:
¡Ahora si que estamos en graves problemas hermano. Han matado a Cristo y creen que fuimos nosotros!
Una pareja tenía dos niños pequeños, de 9 y 10 años de edad, quienes eran extremadamente malvados. Los llamaban la piel de Judas. Siempre estaban metiéndose en problemas y sus padres sabían que si alguna travesura ocurría en su pueblo sus hijos estaban involucrados.
La mamá de los niños escuchó que el sacerdote del pueblo había tenido mucho éxito disciplinando niños, así que le pidió que hablara con sus hijos. El sacerdote aceptó pero pidió verlos de forma separada, así que la mamá envió primero al niño más pequeño.
El sacerdote era un hombre enorme con una voz muy profunda, sentó al niño frente a él y le preguntó gravemente:
¿Saben porqué murió Cristo?
El niño se quedó boquiabierto pero no respondió, sólo se quedó sentado con los ojos pelones.
Así que el sacerdote repitió la pregunta en un tono todavía más grave:
¿Saben porqué murió Cristo?
De nuevo el niño no contestó.
Entonces el sacerdote subió de tono su voz, aún más, agitó su dedo frente a la cara del niño, y gritó:
¿Saben porqué murió Cristo?
El niño salió gritando del cuarto, corrió hasta su casa y se escondió en el closet, azotando la puerta.
Cuando su hermano lo encontró en el closet le preguntó:
¿Qué pasó?
El hermano pequeño sin aliento le contestó:
¡Ahora si que estamos en graves problemas hermano. Han matado a Cristo y creen que fuimos nosotros!
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